11.5.06

Mi Paraíso personal, su paraíso comunal

Siempre pensé en el paraíso. Soy una persona de formación católica, es decir, crecí siguiendo los dogmas de la iglesia (iglesia con minúscula = la institución iglesia). Uno de ellos es la existencia del paraíso y del infierno. Nunca me preocupó el infierno, porque siempre me consideré una buena persona (dentro de todo), así que desde que soy muy pibe el paraíso me intrigo.

Como les dije, tengo una formación católica. Pero no me chupo el dedo. No soy católico. No voy a misa, ni sigo mi vida pensando en la biblia o los mandamientos. Sin embargo, renegando como reniego de la religión católica (por tantos defectos que tiene, como tantos que tienen todas las religiones) me parecería una idiotez renegar que crecí con un determinado sistema de valores. Negar ese sistema de valores sería negarme a mi mismo y es impensable eso. De ese sistema de valores, tomo lo que considero que me sirve y dejo de lado lo que no me sirve, no en base a dogmas tontos, sino mas bien en base a un “utilitarismo” moral ético (si se lo puede llamar de alguna manera).

Dentro de esas cosas que no tomo, es la existencia del paraíso, y no lo tomo porque pensé mucho en el. Osea, pensé mucho en que mierda pasa en el caso de que me muera.

Dicen que Borges imaginaba el Paraíso como una gran biblioteca (no es casualidad que ahora use mayúsculas). Y me gusta mucho esa idea... la idea de que uno pueda construir su propio paraíso. Hasta hace muy poco pude decidirme como debería ser mi Paraíso.
La idea es que sea un cuarto, no demasiado grande, pero si lo suficiente. Cuatro paredes, y cada una de ellas con una función. El cuarto estaría cómodamente amoblado, con muebles de madera, antigua (con ese olor a madera antigua recién lustrada tan espectacular). La luz siempre tenue, para no molestar a los ojos, pero lo suficiente como para leer. No abría necesidad ni de alcohol ni de comida, ni de ninguna función corporal. Ahora lo mas interesante, las paredes funcionales. Una de ellas seria una basta biblioteca, con libros de todo tipo. Otra sería el espacio de la tecnología (PC, aparatejos de tecnología, música, equipo de sonido, dvd, home theatre, etcétera) sin límite alguno. La siguiente sería un arco de fútbol, abría césped, unas pelotas, y siempre algunas personas dispuestas a jugar un rato. Y la última pared sería la mas importante: alguna especie de portal donde yo pueda “convocar” a compartir algún rato o para siempre con migo ese Paraíso. Porque... no me imagino un paraíso en la soledad absoluta. Tener cerca de mi a las personas que me interesan... eso es lo que mas valdría de un eventual Paraíso.

Supongo que mientras este vivo nunca voy a creer en un paraíso, ni tampoco en un Paraíso. Pero...

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